ACUERDO EN LA ONU ABRE VÍA PARA DESARME NUCLEAR MUNDIAL

Actualmente, existen más de dos mil bombas de fisión.

                               Actualmente, existen más de cuatro mil bombas de fusión.

Súperpotencias deberán enfrentar presión de la mayoría de los países miembros del organismo.

Fuente: Ibero

Actualmente, existen más de dos mil bombas de fisión y más de cuatro mil bombas de fusión (basadas en la unión de isótopos del hidrógeno) listas para emplearse desde distintos puntos de la Tierra. A este arsenal se suman aproximadamente tres mil bombas ‘de reserva’ con alto poder destructivo.

El origen de las armas nucleares es explicable, pero su uso contra poblaciones civiles es indefendible. Experimentos realizados en 1938, en la Alemania nazi, mostraron que la fisión del uranio enriquecido libera energía nuclear en grandes cantidades. Este efecto da lugar a bombas de enorme poder destructivo, que puede ser cuantificado fácilmente por medio de la famosa ecuación de Einstein (E=mc2).

La posibilidad de que el gobierno de Hitler dispusiera de este tipo de armamento, generó una movilización científico-militar que dio lugar al famoso proyecto Manhattan, y a las primeras bombas atómicas.

A finales de la Segunda Guerra Mundial, dos bombas de fisión fueron utilizadas para atacar las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, mostrándose el horror derivado del uso de este tipo de armamento.

A partir de entonces, se generó una carrera armamentista sin precedentes en la historia de la humanidad, y se produjeron numerosos movimientos para evitar la proliferación y el uso de estas armas de destrucción masiva; entre los resultados de estos esfuerzos destaca el Tratado de Tlatelolco para América Latina, vigente desde 1969.

En este contexto, el 14 de octubre de 2016 fue emitida la resolución L41 del Comité de Desarme y Seguridad Internacional de la ONU. En dicho documento, el organismo se comprometió a realizar una conferencia especial para establecer un tratado de prohibición de todas las armas nucleares en todo el planeta.

Los trabajos de esta conferencia se efectuaron exitosamente y el 7 de julio de 2017, 122 países miembros de la ONU (incluido México) suscribieron un acuerdo que abre una vía legal para alcanzar el desarme nuclear total en todo el mundo.

Entre otros puntos, los países firmantes se comprometen a no desarrollar, ensayar, producir, fabricar, adquirir, poseer o almacenar armas o explosivos nucleares. Asimismo, tampoco podrán usar armas nucleares contra población alguna.

Aunque los trabajos relacionados con el tratado han sido desestimados por los países poseedores de armas atómicas, el acuerdo establecido en la ONU no es irrelevante. Es muy probable que, dentro de dos años, el tratado tenga las 50 ratificaciones de países miembros, necesarias para que forme parte del derecho internacional.

Increíblemente, las armas nucleares aún no han sido declaradas ilegales, como ya lo son las químicas y las biológicas.

La energía nuclear no es necesariamente destructiva. Un ejemplo que muestra la utilidad de las reacciones de fusión se encuentra en nuestro Sol. Nuestra estrella, situada a 150 millones de kilómetros de la Tierra, proporciona la energía que da vida a nuestro planeta a partir de uniones continuas protón-protón.

Comprender y aplicar este tipo de proceso en laboratorios terrestres, dará lugar a una abundante producción de energía limpia, que garantizará el abasto de electricidad a grandes poblaciones a nivel mundial.

La investigación científica orientada a fines pacíficos y de pertinencia social es deseable y necesaria, para garantizar la viabilidad de nuestra civilización.

El acuerdo aprobado este 7 de julio en el seno de la ONU contra las armas nucleares debe ser difundido, apoyado y tomado como ejemplo del poder del diálogo genuino como contrapeso a los llamados ‘argumentos de disuasión”’ frecuentemente esgrimidos por las grandes potencias mundiales, expuso en su análisis Alfredo Sandoval Villalbazo, coordinador del Programa de Servicio Departamental de Física de la Universidad Iberoamericana (Ibero) Ciudad de México.