ESTEREOTIPOS ARRANCAN A MUJERES PARTE DE SU NATURALEZA

Ser nosotros mismos nos causa ser exilados por muchos otros.

                  La creencia nace a partir de que se les delegan más trabajos que a los hombres.

¿Son ellas más responsables que ellos… más cumplidas?

Fuente: Ibero
“La mujer es más responsable que el hombre”, “la mujer es más cumplida”; son frases que escuchamos con frecuencia. Muchas y muchos quizás las apoyamos en cierto grado. Probablemente, ha escuchado además los argumentos que justifican estas creencias, por ejemplo: “la mujer es más responsable porque no sólo trabaja fuera de casa, sino que también se encarga del cuidado de sus hijos, esposo, padres, etcétera”.

Estas frases parecen anodinas, tan simples que sería innecesario cuestionarlas. Sin embargo, encierran grandes mitos. De acuerdo con una entrevista realizada a Patricia Camacho, activista social, no es conveniente hablar de mujer en singular dado que no hay un prototipo de mujer. Para ella es indispensable apropiarse de un lenguaje inclusivo (Blanco, F., 2010).

Por otro lado, no es que las mujeres sean más responsables que los hombres, sino que a las mujeres se les han delegado más trabajos que a los hombres. Al respecto, existe un buen número de estudios que evidencian un sistema basado en el poder y la autoridad liderada por los hombres (Closing the gender gap, 2012). Por muchos siglos, las mujeres no contaban con la opción de decidir si tenían como objetivo trabajar en casa o si preferían hacerlo fuera. Poco o nada se cuestionaban sobre contraer matrimonio o no, y mucho menos si deseaban ser madres o no.

Hace tres años, realizando una entrevista a mujeres nacidas a principios de la década de los sesenta, una de mis participantes reportó lo siguiente: “A los 21 años, mi hermana me dijo que buscara un novio, pues ¡ya tenía 21 años! Cuando tenía 27 años, un amigo me dijo que ahorrara para comprarme un departamento porque a mi edad seguro no me casaría”.

Esta misma mujer apuntó lo siguiente: “A los 27 años sentía urgencia de casarme pues mi edad cada vez me hacía perder posibilidades de ser madre y para ser una verdadera mujer debía de casarme y procrear hijos”. Esta entrevistada afirmaba que nunca se cuestionó esas ideas, sólo la atemorizaban y perseguían.

De acuerdo con los resultados de su entrevista, encontré que ya en la cincuentena por primera vez se dijo “ni yo, ni mis primas, ni mis amigas, de hecho, ninguna mujer de mi entorno, dijimos alguna vez, ‘yo no me quiero casar’, ‘yo no quiero tener hijos’”. Hoy, existen autoras como Clarissa Pinkola, autora del libro Mujeres que corren con los lobos, quien señala que a las mujeres se les ha arrebatado parte de su naturaleza, esa parte instintiva y salvaje. Tal parece entonces que este asunto no es cuestión de responsabilidad, sino de violencia de género…

“Ser nosotros mismos nos causa ser exilados por muchos otros. Sin embargo, cumplir con lo que otros quieren nos causa exilarnos de nosotros mismos”. (Pinkola, 2009), reflexiona Graciela Saldaña, académica del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana (Ibero).