IDENTIFICAN PROCESOS DE ACTIVIDAD BACTERIANA EN LUNA DE SATURNO

Posibilidad de vida en Encélado.

                                                                     La sonda Cassini.

Nuevas ideas sobre el desarrollo de la vida fuera de nuestro planeta, han surgido en virtud de observaciones realizadas en ciertas regiones de la Tierra.

Fuente: Ibero

Durante décadas se consideró que las bajas temperaturas y la ausencia de radiación solar eran factores determinantes para calificar como estériles a planetas y satélites situados más allá del cinturón de asteroides. Este panorama ha cambiado de manera radical. Nuevas ideas sobre el desarrollo de la vida fuera de nuestro planeta han surgido en virtud de observaciones realizadas en ciertas regiones de la Tierra, y han sido fortalecidas por la detección de compuestos orgánicos en Encélado, una de las Lunas de Saturno.

En diversos lugares de la Tierra, y particularmente en las profundidades de la Antártida, se ha observado un tipo de actividad bacteriana llamada quimiolitótrofa. En estos hábitats, las bacterias no requieren de luz solar para subsistir, sino que obtienen su energía a partir del hidrógeno producido por reacciones químicas presentes en rocas marinas.

Los procesos metabólicos de estos organismos hacen uso de la unión de hidrógeno con dióxido de carbono, produciendo agua y metano (al fenómeno se le conoce como metanogénesis). Sorprendentemente, los datos obtenidos por la sonda espacial Cassini apuntan a que esta secuencia de reacciones actualmente ocurre en el mar ubicado en el hemisferio sur de Encélado.

La difusión de estos resultados se realizó después de un riguroso arbitraje de casi siete meses en la prestigiada revista Science. En la publicación se detalla la manera en que el hidrógeno fue detectado a partir de un sobrevuelo de la sonda sobre géiseres existentes en el satélite.

La actividad de los géiseres se realiza a través de fisuras en el hielo superficial que conectan al mar interior con el espacio exterior. Estas fisuras son conocidas coloquialmente como “rayas de tigre”. El hecho de que este mar no sea ácido es otro indicativo favorable para su habitabilidad.

Con la publicación de este hallazgo se ha generado una gran efervescencia sobre la posibilidad de vida en Encélado. Dado que la sonda Cassini no fue equipada para la búsqueda directa de vida microbiana, no es posible resolver esta interrogante de manera inmediata. Es un hecho que los procesos termodinámicos identificados con Cassini son compatibles con actividad bacteriana quimiolitótrofaEn este sentido, la luna de Saturno podría ser “habitable” por bacterias de este tipo muy particular, pero no necesariamente se encuentra actualmente “habitado”.

Si transportáramos bacterias terrestres quimiolitótrofas apropiadamente seleccionadas y las sembráramos en el mar de Encélado, éstas probablemente encontrarían fuentes de alimentación semejantes a las existentes en su hogar original. Observar de cerca la posible evolución de estos microorganismos fuera de la Tierra proporcionaría invaluables conocimientos orientados a una comprensión profunda del fenómeno de la vida, indicó ayer Alfredo Sandoval Villalbazo, coordinador del Programa de Servicio Departamental de Física de la Universidad Iberoamericana (Ibero) Ciudad de México.