RELACIONAN SOBREPESO EN LAS PRIMERAS ETAPAS DE LA VIDA CON SÍNDROME METABÓLICO

Se empleó un modelo animal para obtener los resultados, aunque es difícil obtener un estudio similar en personas, la información da visos de lo que puede ocurrir en la salud.

Nuevas líneas de investigación orientadas a los cambios en otros órganos, como riñón, hígado o cerebro.

La sobrealimentación en los primeros meses de vida, puede relacionarse con cambios en las funciones de la aorta toráxica.

Fuente: Cinvestav

La sobrenutrición en los primeros meses de vida puede conllevar alteraciones relacionadas con el síndrome metabólico durante la etapa adulta, incluso afectar el funcionamiento histológico y fisiológico de la arteria aorta, según refiere un nuevo estudio realizado por el Departamento de Farmacobiología del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav).

De acuerdo con Enrique Hong, miembro Emérito del Sistema Nacional de Investigadores y del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República, quien elaboró y encabeza el estudio en el Cinvestav, una de las hipótesis que surge a partir de esta investigación, es que los cambios de funcionamiento histológico del individuo con sobrealimentación durante la primera etapa de vida, pueden ser generados por cambios de tipo epigenómicos, que provocan que durante el resto de su vida ingieran más alimento y presenten un síndrome metabólico.

Se espera que a partir de este estudio se generen nuevas líneas de investigación orientadas a los cambios que pudieran presentar otros órganos, como riñón, hígado o cerebro, así como precisar si las causas tienen que ver con cambios del orden epigenómicos.

En conjunto con el Instituto Nacional de Medicina Genómica, empleó un modelo animal para obtener esos resultados, aunque es difícil obtener un estudio similar en personas, la información da visos de lo que puede ocurrir en la salud de aquellas personas que presentaron obesidad durante los primeros meses de vida, a pesar de que posteriormente realicen hábitos saludables.

Una de las conclusiones que más llamaron la atención de los investigadores, fue el hecho de que la aorta torácica de los animales sobrealimentados presentara cambios en su funcionamiento sin que se tuviera evidencia de placas de colesterol.

“Tomamos la aorta  de los animales y la seccionamos en pequeños anillos; lo que observamos fue que la porción más cercana al corazón funcionaba razonablemente bien, pero la porción distal se contraía menos, lo que parecía explicar la causa de la hipertensión que presentaban los animales como resultado a un fenómeno de rigidez de la pared aórtica”.

Además de la alteración de la función en la aorta, los animales que fueron sobrealimentados durante su primera etapa de vida, presentaban un aumento en la presión arterial sistólica, mantuvieron una apariencia de sobrepeso y tenían más tejido adiposo abdominal y subcutáneo, así como niveles más altos de triglicéridos y una mayor resistencia a la insulina, en comparación con aquellos animales a los tuvieron una dieta regular durante las primeras semanas de vida.

Si esos resultados se presentaran en una persona, tendría un síndrome metabólico incipiente, que puede incidir en una deficiente calidad de vida más adelante; aunque los investigadores aclararon que en este tipo de estudios donde se emplean modelos animales, los efectos no siempre se replican exactamente en las personas.

Para llegar a esas conclusiones, los investigadores del Cinvestav emplearon ratas Wistar, con crías recién nacidas. En un primer grupo se puso a una madre a alimentar a tres crías durante tres semanas, cuando habitualmente alimenta de ocho a 12, y en el grupo control se puso a madres a alimentar a ocho crías  por el mismo periodo.

Una vez concluido la etapa de alimentación con leche materna, se puso a los dos grupos de roedores juntos a que desarrollaran una vida totalmente normal por 32 semanas, espacio en el que las crías sobrealimentadas siempre tuvieron más peso que el resto.