SE REQUIEREN INSTITUCIONES FUERTES, NO CAUDILLOS

Hoy se enfrentan ataques populistas y demagogos de expresiones radicales

                                                              Plutarco Ellas Calles

Es necesario un enorme  esfuerzo  del gobierno, partidos y ciudadanos, para fomentar y consolidar  los valores democráticos.

Como en su momento el proyecto de Calles, los esfuerzos  de este gobierno se articulan en torno a un gran eje rector: la educación.

 

Fuente: SEP

Orador en el 71 aniversario luctuoso de Plutarco Ellas Calles, Aurelio Nuño Mayer explicó que es necesario un enorme esfuerzo del gobierno, partidos y ciudadanos, para fomentar y consolidar los valores democráticos.

Hay que actuar con realismo y con audacia en favor de la renovación institucional del país.

El Presidente de la República ha sabido sobreponer el interés de México a los intereses particulares, más allá de coyunturas políticas.

Ante representantes de la familia Elías Calles; el presidente nacional del PRI, y representantes de los sectores del tricolor expuso:

“La claridad, la firmeza y el realismo del general Calles de mantener -contra viento y marea, y más allá de las coyunturas- el objetivo de reconstruir el Estado para alcanzar la paz, la estabilidad y el desarrollo, son una pedagogía fundamental para nuestros tiempos, una pedagogía para la política de altura, es decir para la creación de sentido político”. Para hacer nuestro el pasado, para hacer inteligible el presente y, sobre todo, para imaginar y dar dirección al futuro.

El titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) dijo que se requieren instituciones fuertes y no caudillos, y como en tiempos de Calles, hoy se enfrentan ataques populistas y demagogos de expresiones radicales, tanto de izquierda como de derecha.

La derecha radical busca recuperar privilegios perdidos y sobreponer intereses particulares al bien común, y la izquierda radical busca destruir lo que tanto trabajo ha costado construir como nación.

No en vano, en su famoso cuarto Informe Presidencial, Calles advertía la amenaza que existe cuando los caudillos se imponen a las instituciones.

En el acto efectuado en el Monumento a la Revolución, destacó que es necesario un enorme esfuerzo del gobierno, partidos, organizaciones ciudadanas y medios de comunicación, para fomentar y consolidar los valores democráticos, la participación y la política activa, con una nueva pedagogía para avanzar a la democracia de calidad, que permita a la ciudadanía sentirse incluida en los terrenos económico y social.

Abundó que al igual que en la época de Calles, por razones ajenas al gobierno, la caída en los precios del petróleo implica restricciones presupuestales importantes, y la situación política interna también implica retos.

Plutarco Elías Calles fue un auténtico político, porque creó las condiciones para reconstruir el Estado mexicano del siglo XX, y de la misma manera que hoy el presidente Enrique Peña Nieto ha sabido crear las condiciones, para hacer los cambios que exige el siglo XXI.

Planteó que al igual que el Callismo en su momento, el proyecto del presidente Peña Nieto enfrenta importantes retos, ante un entorno internacional complejo y volátil, afectando las relaciones internacionales, la estabilidad monetaria y las finanzas públicas.

Hoy, como ayer, ante turbulencias internas y externas, la pedagogía que dejó el general Calles es que, frente al deterioro de las instituciones y la amenaza del pesimismo, no hay que resignarse, sino todo lo contrario: hay que actuar con realismo y con audacia en favor de la renovación institucional del país.

El presidente de la República ha enfrentado este desafío con seriedad, serenidad, audacia y determinación, y con una gran visión y realismo, ha sabido sobreponer el interés de México a los intereses particulares, más allá de coyunturas políticas y la búsqueda de la popularidad.

Desde el inicio de su gestión, tuvo claro que, a pesar de la exitosa apertura comercial y política de México en las últimas décadas, era necesario reformar una serie de instituciones económicas, sociales y políticas.

Fue con esa visión que al segundo día de este gobierno nació el Pacto por México, como un gran acuerdo democrático, que permitió superar el impasse en que se encontraba el país y sobreponer el bien común por encima de intereses partidistas y particulares.

Con una agenda ambiciosa pero realista, el Pacto por México hizo cambios profundos en materia de finanzas públicas, banca, energía, telecomunicaciones, competencia económica, mercado laboral, régimen político-electoral, transparencia, justicia penal, y desde luego, educación.

En suma, los cambios impulsados han sentado las bases para construir, en el siglo XXI, un México en paz, próspero, incluyente y, al igual que Calles, con una educación de calidad para el desarrollo. Y para lograr estos propósitos, se ha buscado incluir, como en su momento lo hiciera Calles, a todos aquéllos quienes habían permanecido excluidos:

Como en su momento el proyecto de Calles, los esfuerzos de este gobierno se articulan en torno a un gran eje rector: la educación, y el objetivo es construir, de la mano de los maestros, aliados fundamentales de este proyecto, un nuevo sistema educativo que incluya a quienes habían quedado excluidos.

Los maestros ahora podrán progresar a partir de su propio mérito; los padres de familia ahora tienen mayor espacio de participación, y los adultos que estaban en el rezago educativo ahora tendrán más oportunidades de concluir sus estudios.

Este cambio implica la recuperación de la rectoría del Estado en materia educativa, e implica transformar ese sistema clientelar y corporativo para crear un nuevo sistema de obligaciones y derechos claros, transparente y sustentado en el mérito.

Además, se avanza para sacar a las escuelas del abandono, tanto en materia de infraestructura como en su organización, y romper con el modelo vertical y rígido de la escuela burocrática y autoritaria, para construir una nueva escuela abierta, democrática, donde los niños aprendan a aprender y sean felices, refirió, para luego, convocar a la unidad nacional y la reconciliación entre los mexicanos, ante los embates internos y externos.